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El primer sacrificio ofrendatorio lo constituyeron
dos llamas ubicadas a los lados del sarcófago y el cuerpo de un
niño como símbolo de regeneración descansa en una esquina. A la
cabeza del sarcófago real se encontró un ataúd de caña de una de
las jóvenes esposas. A los lados se hallaron dos ataúdes, en una
estaba el jefe militar cubierto de armas y emblemas de cobre, en
la otra el portaestandarte llevando símbolos reales y acompañado
por un perro. A los pies del ataúd del Señor de Sipán se encontraba
su esposa principal con una corona de cobre, y a la cabeza una tercera
mujer con un pie izquierdo amputado llevando un pectoral de conchas.
Luego el recinto fue sellado con vigas de algarrobo y cubierto.
En una de las paredes descansa un vigía y dentro del relleno se
encontró el cuerpo de un guardián.
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