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El Sacerdote con
collares, orejeras y objetos de cobre
nivel superficial del fardo funerario

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Nos encontrábamos nuevamente frente a otro
ataúd intacto cuyo contenido, no dejó de despertar las expectativas
de nuestro equipo frente a la posibilidad de una segunda tumba real.
El formato del recinto: guardián, cámara y ataúd central, resultaba
semejante a la tumba del Señor, al igual que su relativa contemporaneidad.
Había sido abierto en la misma y última conformación arquitectónica
de la plataforma.
El ataúd se encontraba originalmente
forrado por una tela burda cubierta de pintura roja. Debajo de las
impresiones de la tapa se encontraban residuos del primer tejido de
algodón que envolvió al fardo funerario. Luego venían decenas de pequeños
discos de cobre probablemente cosidos a otro textil desintegrado que
parecía un manto recamado, decorado en su borde inferior por una hilera
de conos. Sospechamos que podría corresponder a un estandarte o a
una prenda que cubría las osamentas desde los hombros hasta debajo
de la rodilla. El personaje principal se encontraba extendido y con
la cabeza hacia el sur. Hacia ambos lados del cráneo, se encontraban
dos grandes orejeras circulares de cobre dorado decorado en triángulos
y esferas en una sola pieza laboriosamente calada y repujada. Sobre
el mosaico de turquesa se adicionó una fina lámina circular de oro
con relieves granulares y una pequeña cabeza central del mismo metal
repujado representando un rostro de ojos almendrados, boca replegada
y orejas. La imagen fue fijada mediante diminutos clavos y grapas.
Apenas deslizada del rostro, en la parte baja se encontraba una nariguera
ovalada y bimetálica de oro y plata. La parte de oro, ubicada hacia
la derecha del personaje, mostraba en su trabajo de repujado y calado
la representación de un guerrero portando porra, escudo, tocado y
nariguera, acompañado de un personaje más pequeño con los brazos levantados
y vestimenta sencilla. Cerca a la unión vertical de la parte de plata,
existía un tercer personaje, posiblemente un guerrero con escudo.
El borde inferior de la nariguera estaba decorado con cuentas esféricas
de turquesa, evidentemente reutilizadas de un collar y alojadas en
las depresiones cóncavas del metal. Pensamos que la mitad de plata
habría tenido turquesas similares, sin embargo, éstas no fueron encontradas,
por lo que suponemos que su decoración se hizo con un material que
desapareció con el paso del tiempo. |
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